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8 de julio de 2016

... down UNDER



Viajando en una combie achicharrada 
En un sendero Hippie, completamente lleno de zombies 
Conocí a una mujer extraña, me puso nervioso 
Me alojó y me dio de desayunar 
Y dijo:

“¿Vienes de la tierra de Australia? 
Donde las mujeres resplandecen y los hombres saquean 
¿No puedes escuchar el trueno? 
Será mejor que corras, es mejor que te refugies” 

Comprando pan a un hombre en Bruselas 
Medía seis pies de alto y lleno de músculos 
Yo dije: “¿Hablas en mi idioma?” 
El solo sonrió y me dio un sándwich vegetariano 
Y dijo:

“Yo vengo de la tierra de Australia 
Donde la cerveza fluye y los hombres hablan entre dientes 
¿No puedes escuchar el trueno? 
Será mejor que corras, es mejor que te refugies” 

Acostado en una guarida en Bombay 
Con una quijada floja y sin mucho que decir 
Le dije al hombre:
“¿Estas tratando tentarme? 
Porque yo vengo de la tierra de la abundancia” 
Y dijo 

“¡Oh!, ¿Vienes de la tierra de Australia? 
¿Donde las mujeres brillan y los hombres saquean? 
¿No puedes escuchar el trueno? 
Será mejor que corras, es mejor que te refugies”.



3 de julio de 2016

... diario de nadie








Si espero un segundo más
Sé que olvidaré a que vine.
Mi cabeza estaba tan llena de cosas por decir

Pero mientras abro mis labios
Mis palabras se desvanecen y de cualquier forma
No puedo creer que quieras terminar

Y llevar tu vida a otro escenario
Puedes cambiar el capítulo
Puedes cambiar el libro

Pero la historia sigue igual si la observas bien
Por los momentos que pasamos, no quiero ser
Una página en tu diario.
Por lo bueno, lo malo, no quiero ver
Una página en tu diario
Por la felicidad y la tristeza
No quiero ser otra página en tu diario.
Quizá si te abrazo, pueda ganar otra vez

Podría tomar tu mano, hablaríamos y quizá entonces
Esa mirada en tus ojos
Que siempre reconozco

Me diría que todo va a estar bien.
Que serás mía por mucho tiempo.

Por los momentos que pasamos, no quiero ser
Una página en tu diario.




1 de junio de 2016

...Viaje al fin de la noche















"Fui a reunirme con Molly y le conté todo. Para ocultarme la pena que le causaba hizo muchos esfuerzos, pero no era difícil ver, de todos modos, que sufría. Ahora la besaba yo más a menudo, pero la suya era una pena profunda, más auténtica que la nuestra, porque nosotros más bien tenemos la costumbre de exagerarla. Las americanas, al contrario. No nos atrevemos a comprender, a admitirla. Es un poco humillante, pero, aún así, es pena sin duda, no es orgullo, no son celos tampoco, ni escenas, solo la pena de verdad del corazón y no nos queda más remedio que reconocer que todo eso no existe en nuestro interior, que para el placer de sentir pena estamos secos. Nos da vergüenza no ser más ricos del corazón y de todo y también haber juzgado, de todos modos, a la humanidad más vil de lo que en el fondo es."

Louis-Ferdinand Céline


Viaje al fin de la noche, [1932]












24 de mayo de 2016

...El ruido y la furia










                             

                             1914-18  - Documental

    Un siglo de la Gran Guerra: El ruido y la furia


Más de diez millones de muertos y, veintitrés millones de heridos, es decir, la mitad de los setenta millones movilizados, es el resultado de la Gran Guerra. Este documental trata de explicar lo inexplicable: cómo decenas de millones de hombres sufrieron la dureza de vivir en las trincheras, zanjas que se convirtieron en el frente del combate durante 4 años, temporada tras temporada, día tras día, noche tras noche. A través del testimonio en primera persona de un soldado francés nos acercamos al sufrimiento del soldado de a pie y a los combates más feroces, como las batallas de Verdún y Somme.







A través de la voz de un joven soldado francés, este magistral documental nos cuenta de forma detallada y extendida el horror y la barbarie que se cernió sobre Europa y el resto del mundo entre 1914 y 1918, en la que entonces fue conocida como la Gran Guerra. Poco más de un siglo después, las imágenes del dramático conflicto aún resultan estremecedoras y nos muestran el lado más amargo del ser humano y su recorrido histórico. Una excelente obra de visionado más que recomendable la que nos ofrece Jean-François Delassus.







https://descubrirlahistoria.es/2015/09/un-siglo-de-la-gran-guerra-el-ruido-y-la-furia/









23 de mayo de 2016

... Thank you



Si el sol se rehusara a brillar

yo seguiría amándote.

Cuando las montañas se desmoronen en el mar,

ahí seguiremos tú y to.


Mujer maravillosa, te doy todo de mí.

Mujer maravillosa, nada más.


Pequeñas gotas de lluvia susurran el dolor,

lágrimas de amores perdidos en el tiempo.

Mi amor es fuerte,

contigo no existe el error.

Juntos estaremos hasta la muerte.

Mi, mi, mi

inspiración, es lo que tú eres.

Inspiración, mira, ¿lo ves?.


Y así sonríe hoy mi mundo.

Tu mano con la mía, caminamos por kilómetros.

Gracias a ti se logrará,

porque tú eres la única para mí.

Felicidad, no habrá por qué estar triste.

Felicidad, estoy feliz.


Si el sol se rehusara a brillar

yo seguiría amándote.

Cuando las montañas se desmoronen en el mar,

ahí seguiremos tú y yo.














NOTA

"Thank You" es el cuarto tema del disco Led Zeppelin II del grupo Led Zeppelin, escrito por Robert Plant y Jimi Page y editado en el año 1969. Es una balada lenta que marcó una implicación más profunda de Plant en la composición de canciones, siendo ésta la primera canción cuya letra fue escrita íntegramente Robert Plant. Esta fue dedicada a su esposa de ese entonce Maureen Wilson, como homenaje por todo lo que esta mujer daba en su vida.

20 de mayo de 2016

...LECCIÓN DE ALEMÁN


SIPNOSIS


Siggi Jepsen es un joven que se encuentra ingresado en un reformatorio. Como castigo, tiene que escribir una redacción en el que el tema ha de versar sobre “La alegría del deber”. Este ejercicio se extenderá más allá de lo que se espera, por voluntad propia. En él, Siggi, se remontará a su niñez, que se desarrolló durante la segunda guerra mundial, en un pueblo al norte de Alemania.


Siegfried Lenz
1926, Ełk, Polonia
2014, Hamburg, Alemania





(En agradecimiento a B. Paulmann)




19 de mayo de 2016

...Bossa Beguine

Live at the Jazz Standard, June 16th, 2009. Marian Petrescu (piano), Andreas berg (guitar), David Finck (bass), Mark McLean (drums).

...BENITO PÉREZ GALDÓS 1918



«Como usted ve, nada de esto merece que se le cuente al público; se lo digo por carecer de otras noticias de más valor, o porque las de verdadero interés son de un carácter privado y reservado, al menos por ahora y en algún tiempo».







...Continuous musiC




"One of the truly great experiences of life, where the soul seemed to transcend into an experience close to what the mystics described .... it is beautiful music, magnificently played ..."






Cloud no. 81 por Lubomyr Melnyk













18 de mayo de 2016

Humo

Y
hasta que
volvamos a mimarnos,
que de tus labios nazcan palabras de amor.




...DESALIENTO


La luz nueva penetró por la única ventana del apartamento mostrando el apagado cigarrillo enredado entre sus finos y temblorosos dedos al  tiempo el viento de Miles hacía rato que dejó de girar en el estéreo. Alice se había quedado dormida después de una noche infame, el plan se fue al traste sin más, sin culpables ni rencores, una decepción más en la mochila de las tristezas, y siempre los mismos argumentos para justificarse ante su conciencia. El delgado cuerpo de bailarina de Alice quedaba enredado del mismo modo  entre las arrugadas sábanas, inmóvil, casi inerte, entretanto, la ciudad despertaba al otro lado, tan cercana como lejana, tan accesible como violenta, tan sugerente como despectiva hacia los inadaptados como ella. El  regreso a Port Arthur, Texas presentaba evidencias, presagiaba su proximidad más de lo esperado, pero ahora solo quería dormir, no pensar pues no era el momento, demasiado alcohol en las venas para mortificarse gratuitamente. La octava planta del 52 de la calle 8 oeste de Nueva York, en Greenwitch Village, se había convertido en una celda durante las últimas semanas. Nick se encargó de todo el asunto con el alquiler,  las últimas clases de danza antes del verano eran las peores y debía estar concentrada para las pruebas calificadoras, pero eso tampoco ahora  importaba, Nick desapareció de su vida como por arte de magia y, sin rastro de él durante los dos últimos días, el monólogo nocturno terminó con el desmembramiento mental al que contribuyen mil cigarrillos y una botella de vodka.
Cortinas corridas que dejaron ver las estrellas del cielo americano hacía pocas horas, pasaron a delatar el polvo acumulado sobre los viejos muebles baratos de aquel cuadrilátero unipersonal.
Conoció a Nick en Queens, en una de esas barbacoas de domingo que organizan los agentes de policía, Christine le pidió que la acompañase, y simplemente se dejó llevar a modo de distracción, y entonces apareció el sargento Nicholas Turner con su irresistible presencia y cinco meses de aquello, cinco meses en los que todas las situaciones posibles tuvieron cabida, no fue un romance, ni siquiera un flirteo: acabó siendo un despropósito en toda regla.
Las sirenas de la urgencia penetraban a través de los cristales. Tan incesante estruendo hizo que Alice se revolviera  sobre sí buscando el inútil acomodo de su incipiente malestar, pensó dos veces en adoptar la verticalidad dignamente, el vano intento  de vivir lo que suponía un triste inicio de un fin de semana; aquel jueves pasado era un lastre demasiado pesado, consecuencias, inclinaciones suicidas en cada trago, cada calada, cada nota del Jazz, cada estrella fugaz, cada flash de Nick en su mente.

El sol iluminaba desde lo más alto el edificio 52 de Greenwitch Village, la actividad de la calle 8 comenzaba a ser  frenética. Nick Turner había recibido un aviso por radio minutos antes de dirigirse a almorzar en compañía de Benny,  compañero de patrulla aquella semana:
“Mujer caucásica de entre 25 y 30 años, área Greenwitch, posible 10-56, acordonen zona a la altura del 52 de la calle 8”.
Tras días de incesante lluvia, una emergente luminosidad se apoderaba de un apartamento vacío, el humo de los vehículos que se iban aproximando al  cuerpo sin vida pegado al asfalto de Alice Shilton escalaba ocho plantas penetrando a través del único ventanal, ahora sin cristal que impidiese discernir entre lo pasado y el presente de un alma torturada de pasión, mientras las primeras notas de Miles, se erigían en el improvisado réquiem del desaliento.





c rubén S A



...Don't explain





DON'T EXPLAIN
(Billy Holiday / Arthur Herzog Jr.)

Ahora calla
no expliques
no hay nada que ganar
doy gracias por tu regreso
No expliques

Calla, no expliques
no hay nada que ganar
omite el lápiz de tus labios
no expliques

Sabes que te amo
y lo que el amor supera
todos mis pensamientos
son para ti
porque soy completamente tuya

No quiero escuchar
a los amigos parlotear
porque te conozco
bien o mal no importa

Cuando estas conmigo
mi amor..

Calla ahora, no expliques
no hay nada que ganar
solo doy gracias
por tu regreso
No expliques








17 de diciembre de 2015

...Nadie conoce a nadie


Una prueba solidaria ajena nos señala y nos marca. ¿Sabremos responder? Quizá, aunque lo más probable es que cambiemos de canal, de acera, de conversación...De ese modo nos sentiremos un poco más vacíos y la resignación se apoderará de nosotros, considerándonos victimas una vez más. De repente, apelamos a nuestras prioridades buscando una absurda justificación que nos hace aún más despreciables. Sin embargo, el causante de todo ese desasosiego, ese maldito individuo que acaba de dinamitar un día que prometía ser placentero, ha tenido que hacerlo. Ha tenido que joder el día a todos y cada uno de los espectadores. Ha tenido que abrir de par en par la ventana de la vergüenza. Esa tras la que miramos de reojo cada vez que la conciencia nos domina, implacable. ¡Que se vaya el misionero a las misiones! ¡Aquí no le necesitamos! ¡Que nos deje con nuestras miserias!¡Habría que lincharle! Así no es la vida, así es como la hemos construido.


30 de noviembre de 2015

...El peso leve de Parménides


Su vida se desmoronaba día a día. El  inminente futuro carecía de sentido alguno, pues no le iba a hacer sentirse vivo. Ni tan siquiera satisfecho. Y era consciente de este hecho. Toda aquella espiral de situaciones imprevisibles, aquella montaña rusa en que se había convertido su triste existencia minaba la dañada cordura que en otros tiempos quizá rindiese a pleno rendimiento. Reflexionó acerca de esto último escarbando en su memoria sorprendiéndose de lo avanzada que se había tornado la sociedad desde su infancia. ¿Podría ser esto uno de los motivos de su propia decadencia? Buceo en el pasado. Realmente nunca había estado enamorado; no tuvo verdaderas amistades, ni siquiera de familia; tampoco despuntó un talento natural ni le atrajo una materia a desarrollar. Observó que ciertamente nunca había tenido una postura firme acerca de la política o la religión, sin raíces, de sentimientos nómadas siempre interiorizados... Presa del anti-existencialismo  aunque lejos del desánimo, optó por el auto-engaño quizá para evitar ser señalado y condujo por el carril correcto. Recordó sus momentos más felices guardados como un tesoro al que acudía solo brevemente. Ahora se sentía más individual que nunca.

28 de junio de 2015

...IRREVERSIBLE

No tener la capacidad de identificar las emociones propias es terrible, pero asimilar esporadicamente esta patología, desequilibra aún más si cabe la salud mental.

Nunca se tiene la certeza en las innumerables toma de decisiones que se nos presentan a diario.
Afecta la gestión natural de la vida y te impide ver más allá del presente.
Como un niño que acaba de descubrir que tiene 40 o 50 años.
Inconscientemente, se evitan situaciones extremas por temor a una reacción desconocida pero que asoma una virulencia desproporcionada.
El concepto de la realidad llega a ser nulo y la importancia justa otorgada a los aparentes problemas es voluble.
La pérdida de memoria acelera el proceso de la enfermedad hasta la inexistencia.



20 de diciembre de 2013

No hay sombra en el espejo

No es la primera vez que escribo mi nombre,
Renato Valenzuela,
y lo veo como si fuera de otro, 
alguien lejano con el que hace tiempo perdí contacto.
En otras ocasiones, frente al espejo, 
cuando termino de afeitarme, 
veo un rostro que apenas reconozco, 
como si fuera un borrador o una caricatura de otro rostro, 
al que estoy más o menos habituado. 
Entonces pienso que esa mirada no es la mía, 
que esas pupilas de rencor no me conciernen, 
que esas arrugas pertenecen a otra máscara, 
que esos fiordos de calvicie 
no se corresponden con mi geografía capilar. 
Es cierto que tales dispersiones suelen ser momentáneas, metamorfosis que duran lo que un suspiro, 
pero siempre me dejan inestable, desasosegado, indefenso. 
Es por eso, Renato Valenzuela, que tal vez 
haya llegado el momento de ajustar nuestras cuentas. 
Con el tiempo, con el pasado, con las heridas, 
con las promesas, contigo / conmigo. 
Todas.
No caigamos en la vulgaridad de achacarle todo lo ignominioso a la borrosa infancia. 
Allá quedó, detrás de la neblina. 
Mis recuerdos se dejan ver a través de un vidrio esmerilado llamado memoria. 
Te veo desnudo en el campo, 
bajo una lluvia que no discriminaba, 
los flacos brazos en alto, 
gozando de esa felicidad inaugural, 
que por cierto no volvería a repetirse, 
al menos con esa intensidad.
Te veo niño, 
asombrado ante el raro espectáculo del peoncito que fornicaba (vos creías que jugaba) con alguna oveja, pasiva e inerte, por supuesto ausente de aquella violación antirreglamentaria. 
Tu adolescencia fue un sueño. 
Soñabas incansablemente y cuando por fin yo despertaba vos seguías soñando. 
Con bosques, con olas, con pechos, con soles, con hambres, con manos, con muslos. 
Tus sueños eran de deseo y mis vigilias eran de censura.
A menudo surge algún sabio de pacotilla, 
capaz de asegurar que el espejo siempre es honesto. 
Mierda de honesto. 
El espejo es un farsante, un traidor, un ladino. 
Ese Renato Valenzuela que está ahí, mirándome socarrón, pálido de tanto insomnio, 
es un remedo frágil de mí mismo, un facsímil sin sangre, 
una cosa. 
¿Dónde está, por ejemplo, el latido de mis sienes, el corazón rebosante de logros y fracasos, las manos que no son garras sino proveedoras de caricias?
La estampa del espejo es lo que no quise ser: un fantoche gastado que convoca a la muerte. 
Por esos falsos ojos circulan escombros de deseos, 
que ya ni siquiera puedo vislumbrar y menos aún rememorar. Ese Renato Valenzuela es un epílogo del Renato Valenzuela que digo ser. 
Que soy. 
¿O no? 
¿O será acaso, este yo de carne y hueso, el pobre duplicado del que se mueve en esa luna? 
Dijo el poeta: "El mar como un vasto cristal azogado/ refleja la lámina de un cielo de zinc". 
Ese Renato de cristal azogado reflejará la nada de mi cielo de zinc?. 
O acaso estará más cerca de lo que dice en la estrofa siguiente: "El sol como un vidrio redondo y opaco/ con paso de enfermo camina al cenit?"
¿Dónde está, en esa copia servil que es el espejo, 
el veinteañero aquel que sedujo a Irene, 
o sea el seducido por Irene, 
el que tembló como una vara cuando ella lo enlazó con sus brazos de enigma?. 
¿Dónde quedó el que besó y besó aquel cuerpo indescriptible, 
se sumergió cándido en él, feliz sin asumirse, 
volado en el amor?
No hay sombra en el espejo. 
La sombra es de los cuerpos, no de las imágenes. 
Mi hijo Braulio tiene seis años de sombra. 
Nunca lo pongo frente al espejo, para que no la pierda. 
Irene, en cambio, ya no tiene imagen. 
Ni sombra. 
Se la llevó el espanto. 
Hay finales de paz, de dolor, de inercia, también de espanto. 
El suyo fue de espanto. 
Sin embargo, en los ojos del espejo no está su muerte. 
En los ojos de mí mismo sí lo está. 
Es imposible desalojarla, omitirla, extraviarla.
Mi hijo me mira con los ojos de Irene. 
Un río de tristeza circula por mis venas, 
pero me he olvidado de llorar. 
Con mis ojos y con los del espejo. 
A Braulio no lo traigo al espejo para que no se gaste, 
para que no empiece, tan niño, a envejecer, 
para que siga mirando con los ojos de Irene.
Aclaro que todo esto es de un pasado. 
Reciente, pero pasado. 
Reconozco que hoy tuve una sorpresa. 
Como todas las mañanas me enfrenté al espejo y le hablé. 
Le hablé y le hablé. 
Creo que hasta le grité. 
De pronto advertí que la boca del espejo permanecía cerrada. Volví a hablar, lo insulté. 
Y nada. 
Sus labios no se movieron. 
Curiosamente, su mirada era de retroceso.
Entonces sentí que me inundaba un extraño regocijo, un esbozo de felicidad.
Y no era para menos. 
Por vez primera lo había dejado mudo. 
Por vez primera lo había derrotado. 
Inapelablemente.

Mario Benedetti 
  "Buzón de tiempo".